martes, 15 de febrero de 2011

Convivencia del perro miniatura con un gato

 Darles tiempo a que se adapten es la mejor herramienta para que terminen conviviendo los perros miniatura y los gatos.




Varias situaciones pueden presentarse en la convivencia del perro miniatura con un gato, pero las más frecuentes suelen ser éstas cuatro:



  1. Que traigas un bebé gato y un cachorrito de perro miniatura en forma simultánea o con escaso período de tiempo.
  2. Que ya tengas un gato adulto en tu hogar y traigas un cachorrito de perro miniatura.
  3. Que ya tengas un perro miniatura adulto y traigas un gatito bebé.
  4. Que tengas un perro miniatura adulto y traigas un gato adulto.


SITUACIÓN UNO:(bebé gato y bebé perro)
Hay que tener cuidado en que el bebé gato (si es que lo hemos levantado de la calle)esté en buenas condiciones sanitarias, no sólo por su propio bien sino para que no le trasmita nada indeseable a nuestro cachorro de perro miniatura.


Mantener al gatito aislado por uno o dos días, ir a un veterinario experto en gatos (no todos lo son)y esperar que el profesional nos diga en que momento es seguro que se junte con nuestro perro miniatura.


Controlar los juegos, ya que ambos cachorritos pueden excederse en el ímpetu que le ponen a sus correrías (que son muy graciosas) y pueden lastimarse. En los perritos miniatura no hay peligro de desproporción de tamaño ya que de adultos suelen pesar menos que un gato común.


Es la situación ideal que ambos se críen juntos, se proporcionarán compañía mutua y difícilmente se aburran.
Esta es mi pequeña Chihuahuita y una gatita bebé jugando sin descanso


SITUACIÓN DOS:(gato adulto y cachorro de perro miniatura
Acá se debe tener muchas precauciones, ya que el gato, al igual que el perro, son animales territoriales y ese cachorrito de perro miniatura será un invasor del territorio del gato que ya teníamos en casa.


Aparte de ser un invasor, el cachorro de perro miniatura tendrá todas las características del bebé perro: juguetón, inquieto, explorador, desconocedor de las fuentes de peligro y los gatos adultos no les tendrá nada de paciencia. 
Mi gato Santa (y es efectivamente un santo) y un bebito Caniche y amor a primera vista


También el gato (que es un gran observador de nuestras costumbres)verá que les prestamos mucha atención, muchos mimos y cuidados: esto lo ofenderá sin lugar a dudas.


Dependerá de nuestra "diplomacia" el encarar esta situación, haciéndole sentir al gato que no ha perdido nada de su reinado hogareño.


Como los gatos son grandes gourmet, un buen truco es ofrecerle varios de sus manjares favoritos con mucha más asiduidad de lo que hacíamos antes y jugar con ellos o prodigarles más mimos y atenciones hasta que la aceptación por fin llegue.


De todas maneras conviene vigilarlos estrechamente al principio de la relación, ya que un gato grande puede lastimar a un pequeño cachorrito de perro miniatura, que son muy frágiles por su tamaño.
Las gatas hembras suelen ser más intolerantes, celosas y territoriales que los machos.

SITUACIÓN TRES:(perro adulto y gatito bebé)


¿dónde estará ese lindo gatito?


Por lo general los perritos miniatura no presenta problemas de convivencia, aunque esto depende mucho del temperamento o personalidad del perrito miniatura. 


En general los perritos miniatura son muy dóciles, sociables y afectuosos pero podría tener un carácter más fuerte o una crianza más dada a los caprichos, pero aún así pasado el enojo inicial terminará aceptando al gatito bebé y alegrándose de tener un compañero.



Conviene no dejarlos solos mientras se están conociendo, ya que los gatitos serán aquí los más expuestos.


El reparto de mimos y atenciones debe ser igual a la que fue siempre, para no despertar celos.


Nuestro perrito miniatura debe sentir en todo momento que ese gatito es una "posesión" nuestra por lo tanto "debe " respetarla y cuidarla como cualquiera otra.
Mi gatito Santa cuando era muy bebé y mi dulce Canichita  que espera pacientemente que el gatito salga de su pote de comida.


Con paciencia y precaución se logran adaptar muy bien, sobre todo si pensamos que el adulto de perro miniatura no verá peligrar su territorio ni la relación con sus dueños porque el que vino es un bebito.


SITUACIÓN CUATRO(perro adulto y gato adulto)
Es la más complicada de las cuatro situaciones expuestas, pero ello no quiere decir que no sea posible.


Más difícil será cuanto mas tiempo han vivido solos en nuestra casa, pero con paciencia, tacto y buena disposición de nuestra parte se puede lograr.


Lo primero que debemos hacer es que sientan la presencia uno del otro, que la olfateen y en lo posible que no se vean. Deberán permanecer aislados por un cierto período de tiempo (la cantidad de tiempo la evaluamos nosotros con prudencia, que no sea excesiva ni demasiado apresurada)


Acariciar y "toquetear" a uno y a otro y dejarse olfatear, que seamos nosotros los primeros que les llevemos los olores para que asocien que ese perro o ese gato es nuestro.


En una segunda etapa les llevamos algunas pertenencias, la jaula o trasportín (vacío)donde hemos traído al nuevo y las mantas o almohadones donde duerme el que ya está en casa; y que cada uno olfatee las pertenencias del otro.


La tercera etapa es la de presentación: adentro de la jaula o trasportín el nuevo y suelto el otro. Esto se puede repetir todas las veces que sea necesario hasta que estemos seguros que no hay actitudes demasiado hostiles y que lentamente se vayan acostumbrando a la presencia uno del otro.


Cuando ya decidimos que es momento para sacarlo del trasportín, se deberá estar tranquilo, nada expectante, que no haya otras personas que no sean las habituales y que nadie ni les hable ni los mire, que se actúe con calma y sobre todo con naturalidad.


Es buen dato que ambos ya hayan comido y que no se los note particularmente nerviosos o ansiosos, hay que esperar un momento de calma. Al gato conviene darle (como dije más arriba) sus manjares más exquisitos y los que a él más le gusta, esto lo ayudará a entender que en esa casa se lo cuidará con esmero.


Tener la precaución de que haya cerca algún lugar en el que el gato pueda trepar sin dificultad y sin producir ningún desastre (una mesa, un mueble) no nos olvidemos que es costumbre gatuna observar el mundo desde las alturas.
¡Esto es lo que yo llamo un Señor Beso!
Dándoles tiempo, teniendo paciencia y ganas de una buena convivencia
esta imagen también será realidad, si este es tu caso


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