martes, 21 de febrero de 2012

Una historia real: Laika una perra callejera en un satélite espacial.Comienzo del reconocimiento del maltrato animal

Los perros miniatura (menos de 6 kg/13 libras) mayoritariamente son perros de compañía, pero en esta historia que contaremos verán que fueron usados para experimentar en los vuelos espaciales.
En la década de los 50 Estados Unidos y Rusia comenzaron lo que se llamó
"La Carrera espacial"
Era la forma en que los dos grandes colosos mundiales se desafiaban a ver quién tenía mayor poderío.
El 3 de noviembre de 1957 Rusia dio un golpe de efecto muy importante al mandar a la órbita terrestre al Sputnik-2 con una perrita adentro.
Era la primara vez que se mandaba al espacio a un ser vivo.


La perrita Laika (en ruso: Лайка, que ladra) de 3 años, era una perra que vagabundeaba abandonada y sola por las calles de Moscú.
Los científicos que idearon este proyecto consideraban que los perros callejeros eran más aptos que los perros de razas, por su fuerza y resistencia frente a acontecimientos difíciles y duros.
También eligieron una hembra por ser éstas más tranquilas y dóciles.
En la foto Laika conectada a diversos sensores para que pueda ser monitoreada desde tierra.


Para acostumbrarla al pequeño espacio que ocuparía en el Sputnik-2, la fueron encerrando en jaulas cada vez más pequeñas por períodos de 15 a 20 días.
Esto le trajo muchas dificultades en las funciones excretorias y un deterioro general a su salud.
Laika iba encadenada y casi inmóvil en la cabina.
Durante su duro entrenamiento ya había padecido el permanecer en  cápsulas  que desafiaban la ley de gravedad.
Apenas iniciado el viaje su pulso se triplicó y apenas entró en la órbita terrestre estaba muy nerviosa e inquieta.
Era el principio del fin de su tormento, que ya había comenzado en los largos meses de su "entrenamiento"
En sus ojos se refleja el miedo y la tristeza.
 Todo el tiempo Rusia le mintió a todo el mundo diciendo que Laika estaba bien y regresaría a tierra en perfectas condiciones, que iba a aterrizar en paracaídas.
La verdad recién se supo en el año 2002.
Lamentablemente, no había manera posible que la perrita pudiese volver a la Tierra viva, pues aún no se sabía cómo retornar una cápsula a la Tierra y que sobreviviese un ser vivo a bordo de ésta.
La verdad es que Laika murió entre 5 a 7 horas después del despegue producto de un alto estrés, pánico y una alta temperatura combinada con una elevadísima humedad.
                 Esa información permaneció oculta al gran público durante 45 años.
En aquellos años los comentarios iban sobre las cuestiones políticas, nadie se 
cuestionaba el tremendo maltrato que sufrió esta pobre perrita.
Laika no fue ni el primer animal ni el último. Ya se había experimentado con otros:  tortugas, ratones, monos, conejos y por supuestos otros perros.
Pero Laika fue el símbolo del progreso en la carrera aeroespacial y el símbolo del maltrato animal.
Gracias a ella muchos despertaron y se asociaron en diversas asociaciones en defensa de los derechos de los animales y para que se termine su utilización en este tipo de proyectos.
En la actualidad se le ha agregado la no utilización en experimentos de laboratorios.
Este post es para vos pequeña Laika, una vida signada por el dolor y la desprotección desde el principio, por tu abandono
(Moscú es una ciudad que soporta temperaturas de -15°)
por no haber podido conocer nunca el amor y el afecto humano.
Por todo tu dolor, tu soledad y tu miedo

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