martes, 29 de enero de 2013

Educar a los perros miniatura


Tener un perro pequeño, gracioso, simpático y a menudo de gran belleza que también sea muy educado, sereno y equilibrado será para nosotros un motivo de orgullo y satisfacción personal.

El perro por más inteligente que nos parezca no puede aprender por sí solo, depende de nosotros para recibir las instrucciones necesarias para adecuarlo a nuestro estilo de vida.

El perro por más inteligente que nos parezca no puede aprender por sí solo, depende de nosotros para recibir las instrucciones necesarias para adecuarlo a nuestro estilo de vida.
Recordemos que los malos hábitos se asientan con facilidad y pronto se vuelven cotidianos. 
Lo que de cachorros nos parece simpático y divertido
de adulto dejará de serlo y por ello el único que sufrirá es el perro al que se lo culpará del mal comportamiento.
Los comportamientos indeseables en el perro son siempre conductas que no ha sido controladas a su tiempo y de la cual se culpará siempre al perro.

Los mejores resultados se obtienen cuando logramos
“Pensar como un perro
y no le atribuimos emociones o sentimientos humanos.
Para poder "pensar como perro" debemos conocer e informarnos sobre ellos y las particularidades de su raza si la tuviera y una constante y atenta observación.


Los perros son seres sociables, gozan de la compañía y las actividades grupales; necesitan y disfrutan del contacto físico, las caricias y la compañía.

Todo ello lo expresan a través de posturas corporales, expresiones faciales y vocales: si aprendemos a decodificar ésto, ya que el perrito no habla con palabras, nos guiará en el proceso educativo.
Cada familia o dueño del perro tendrá sus propias reglas, pero los hábitos inaceptables incluyen por lo general: saltos, mordiscos, ladridos excesivos, subirse a diferentes muebles, etc. 
Sobre todo en esas conductas debemos trabajar, para así obtener perritos así:


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